DE BELLEZA ROBADA...
- París me está poniendo mala, me escribió mi amiga en el móvil.- ¿Y eso?, le contesté yo.
- De tanta belleza.
- Concreta, porfa!!!, repliqué!!!🙇
- Se trata del síndrome de Stendhal, mon amie!!!
La reciente conversación con mi amiga durante su estancia en la bella capital francesa me reafirma, sin duda, mis suposiciones... Aquel día yo, también, padecí rodeada de tanta belleza el síndrome de Stendhal...
Dicen los especialistas o cronistas que cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando estas son particularmente bellas o aparecen en gran número en un mismo lugar, escenarios históricos o sitios en los cuáles se hayan producido grandes hitos de relevancia en la historia de la humanidad, sufrimos el síndrome de Stendhal. Se trata de una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones e incluso alucinaciones.
Podemos decir, pues, que si el motivo de semejantes síntomas es la belleza que nos invade, benditos sean esos síntomas... ¿O acaso no resulta, en ese sentido, gratificante poder vivirlo?
Durante el año solemos planear un viaje apasionante que nos transporte hacia nuevos horizontes por descubrir, nuevas experiencias que vivir... Es evidente que cuando decidimos nuestra ruta en absoluto estamos pensando en qué sentiremos o pasará por nuestra cabeza cuando nos hallemos in situ, en nuestro destino escogido... Este sentimiento no se prepara o elige sino que llega como tal sin buscarlo, como las mejores cosas de la vida...
Muchos meses después tras mi segundo viaje a la capital del Véneto recordé que yo también tuve la suerte de sentir una cierta confusión, sensación de opresión y lágrimas, una leve alteración del ritmo cardíaco, que no me pasaron desapercibidas... Tanta belleza unida en Venecia en la plaza de San Marcos en el ocaso de una tarde otoñal me trastocaron...Miraba y miraba y todo a mi alrededor suponía una belleza tan aplastante e inolvidable: esa basílica de ensueño, con su esbelto e independiente Campanile apuntando al cielo, el inminente encendido de las luces en la plaza porticada, el idílico comienzo del acqua alta humedeciendo las baldosas, esa caída de luz y yo allí, "en la plaza", que diría V.Aleixandre, rodeada de una multitud,...
Con la savia perspectiva que sólo el tiempo nos otorga, aquel día quise pensar que se trataba de una leve indisposición pero ahora ya sé que yo también, como mi amiga, he sufrido el síndrome de Stendhal alguna vez en mi vida... Y tú, ¿También has tenido esta sensación?
Se os quiere!!!💓


No hay comentarios:
Publicar un comentario