DE R. ALBERTI
Pero en aquella conversación que yo mantuve aquel día se produjo un hecho que me desagradó considerablemente. Me enojé conmigo mismo. Recordé que yo tuve alguna vez un libro que su más que famosísimo autor me firmó hace más de 6 lustros y estaba perdido, quien sabe, en mi casa. Sin verlo visualmente desde hacía años. Tal vez fueran las mudanzas, cambios, cambios y más cambios. Y aquello me alarmó.
Cuando aquel día regresé a casa empecé a buscarlo desesperadamente. El libro no estaba a la vista en las estanterías. Cómo era posible que yo lo hubiese abandonado y dejado a la deriva todo este tiempo... pensé que me conocía mejor!, me dije. Tras mucho rebuscarlo, su hallazgo me entristeció aún más. Se encontraba en una bolsa de basura de un conocido supermercado escondido y hacinado junto a otros libros que no cabían. Me quedé sin palabras... wortlos!!!
Recuperé el libro tanto física como mentalmente. En él había poemas que me sabía de memoria de mi adolescencia y quise recordarlos. Lo palpé, acaricié, miré y remiré la verde firma muchas veces pero pensé que él a mi no me pertenecía, que se merecía otro dueño... Dios que buen vasallo, pensé... como diría el autor del Poema del Mio Cid, si oviesse buen señor!! Y aún seguía ahí junto a mí.
Según pasaba el tiempo comencé a buscarle dueñ@. Me sentía como un protagonista de una historia a la búsqueda de un dueño que tal vez no entendería muy bien lo acaecido, un aprendiz de Pirandello. Pensé que la persona que, sin querer ella, me lo redescubrió, se lo merecía más que yo. Estaba claro. Pero esta idea no tomó forma y se disipó como lágrimas en la lluvia. Ahora este asunto lo tengo en stand by. Lo reconozco. Y casi casi tengo ya decidido su propietari@. Pero una cosa cierta sé y es que yo no me merezco este ejemplar de Marinero en tierra firmado hace más de 6 lustros por el propio Rafael Alberti.
Se os quiere!!! marineros!!!🚢

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