8/27/2018

A LA BÚSQUEDA DE UN DUEÑO

DE   R. ALBERTI

Hace medio año aproximadamente mantuve una conversación interesante. Siempre es muy satisfactorio encontrar personas que te aportan cosas positivas en la vida. Estas personas no se buscan, sino que llegan sin más. Tras la citada conversación, no he podido dejar de pensar en aquellas poderosas palabras que tanto tiempo me mantienen ocupada y llevándome hasta esta entrada para vosotros...

Tener libros dedicados y firmados por los propios autores que los escribieron suele ser algo bastante común y a la vez fascinante. Y más para los mitómanos. En ocasiones solemos ir a la Feria del libro en primavera con la finalidad de ver en persona al autor de ese libro con el que tanto hemos disfrutado; o en determinadas librerías podemos asistir a la presentación del libro en donde se mantiene con posterioridad una breve conversación con el autor y su firma para siempre, en él, el libro...


Pero en aquella conversación que yo mantuve aquel día se produjo un hecho que me desagradó considerablemente. Me enojé conmigo mismo. Recordé que yo tuve alguna vez un libro que su más que famosísimo autor me firmó hace más de 6 lustros y estaba perdido, quien sabe, en mi casa. Sin verlo visualmente desde hacía años. Tal vez fueran las mudanzas, cambios, cambios y más cambios. Y aquello me alarmó.
Cuando aquel día regresé a casa empecé a buscarlo desesperadamente. El libro no estaba a la vista en las estanterías. Cómo era posible que yo lo hubiese abandonado y dejado a la deriva todo este tiempo... pensé que me conocía mejor!, me dije. Tras mucho rebuscarlo, su hallazgo me entristeció aún más. Se encontraba en una bolsa de basura de un conocido supermercado escondido y hacinado junto a otros libros que no cabían. Me quedé sin palabras... wortlos!!!

Recuperé el libro tanto física como mentalmente. En él había poemas que me sabía de memoria de mi adolescencia y quise recordarlos. Lo palpé, acaricié, miré y remiré la verde firma muchas veces pero pensé que él a mi no me pertenecía, que se merecía otro dueño... Dios que buen vasallo, pensé... como diría el autor del Poema del Mio Cid, si oviesse buen señor!! Y aún seguía ahí junto a mí.

Según pasaba el tiempo comencé a buscarle dueñ@. Me sentía como un protagonista de una historia a la búsqueda de un dueño que tal vez no entendería muy bien lo acaecido, un aprendiz de Pirandello. Pensé que la persona que, sin querer ella, me lo redescubrió, se lo merecía más que yo. Estaba claro. Pero esta idea no tomó forma y se disipó como lágrimas en la lluvia. Ahora este asunto lo tengo en stand by. Lo reconozco. Y casi casi tengo ya decidido su propietari@. Pero una cosa cierta sé y es que yo no me merezco este ejemplar de Marinero en tierra firmado hace más de 6 lustros por el propio Rafael Alberti.

Se os quiere!!! marineros!!!🚢

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