Hace ya más de 30 años que, por casualidad, nuestro contacto con el mar se convirtió en una cita anhelada, en un ritual, todos los años venideros... En julio este ritual iniciaba su andadura rumbo a las cálidas aguas del mar Mediterráneo, das Mittelmeer, de este Mare Nostrum de obligada y necesaria acogida para todos aquellos que desgraciadamente en los tiempos actuales se ven obligados a abandonar su país... Porque en él hay cabida para todos. Pero este es un tema para otra entrada.
La experiencia del mar las 24 horas del día transita“rá” por nuestra intrahistoria y consciencia y es tan recomendable que debe ser considerada como una dulce obligación alguna vez en nuestras vidas. Es un regalo. Como dice R. Alberti: Si mi voz muriera en tierra, llevadla al nivel del mar, llevadla al nivel del mar y nombrarla capitana de un blanco bagel de guerra... Esta es la sensación que él nos transmite.
Abrir los ojos por la mañana y encontrarse de lleno con todas las tonalidades del mar, respirar su aroma salado, poder escuchar su cambiante oleaje, zambullirse en él, navegar con una nueva mirada, otear y bucear en sus profundidades, jugar simplemente en la orilla, sentir la olorosa brisa que emana, pasear y no cansarse de mirarlo...
Confiamos confiaNTes en que cada uno de vosotr@s tengáis vuestro trocito de mar esperándoos... y experimentéis siempre que podáis todas las buenas sensaciones que él, el mar, la mar, nos otorga y transmite.
Confiamos confiaNTes en que cada uno de vosotr@s tengáis vuestro trocito de mar esperándoos... y experimentéis siempre que podáis todas las buenas sensaciones que él, el mar, la mar, nos otorga y transmite.

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