DE PALABRAS
Dicen los expertos que somos lo que comemos, aquello que decidimos elegir, lo que visitamos, las decisiones que tomamos, lo que leemos, lo que aprendemos, lo que un día queremos compartir, pero ante todo som@s pensamientos convertidos en palabras. Palabras que a veces parece que se las lleva el viento aunque suene muy tópico y banal... pero palabras que siempre están ahí, elegidas por nosotros. Fieles. Leales.A lo largo de nuestra vida, ellas, las palabras, se convierten en nuestro referente y seña de identidad y son nuestro baluarte. Cuídalas siempre, me dijeron hace poco... porque mi idilio con ellas viene de tiempo.
Una de las lecturas que en este verano reconocemos que nos ha enamorado es el libro de Luis Castellanos, Diana Yoldi y José Luis Hidalgo, La ciencia del lenguaje positivo. Cómo nos cambian las palabras que elegimos, de la editorial Paidós Contextos. Os lo recomiendo a todos fervientemente ya que es un referente importante en el ámbito de la neurolingüística para ayudarnos a utilizar mejor nuestras palabras en la vida, es decir, para ayudarnos a vivir mejor. ¿Y quién no pretende ello a lo largo de su vida?, ¿¿¿Quién podría ser reacio a esta idea???
La ciencia de las palabras positivas es un innovador programa que investiga la forma en que tomamos decisiones, que afectan tanto a nuestra vida personal como profesional, a través de las palabras que utilizamos. Ya decía Ortega que "yo soy yo y mis circunstancias", pues nosotros además añadimos que también yo soy mis palabras que utilizo en cada momento y me proyecto en función también de ellas. Y es que ellas son poderosas. Y es que las palabras poseen una temperatura emocional capaz de propiciarnos una vida, como dicen los autores, más satisfactoria y, sobre todo, la idea de que podemos entrenar el lenguaje para encontrar esas palabras y esa vida más satisfactoria que deseamos.
Como dijo el poeta inglés W. E. Henley I am the master of my fate, "yo soy el amo de mi destino", o como nosotros diríamos, yo soy el poseedor de mis propias palabras y cada una de ellas dispone de tanto poder que influyen no solo en nuestro comportamiento sino en el de los demás a modo de efecto dominó y debemos ser siempre muy conscientes del buen uso que de ellas realizamos. Cuidarlas. Mimarlas. Acariciarlas. Buscando la llave precisa!!!
Para que entendáis mejor la esencia de este tema vamos a escribir la definición de lenguaje positivo que dan los autores:
Es un conjunto de habilidades y competencias lingüísticas que nos permiten ver, entender y comunicar los aspectos favorables de los acontecimientos y nos impulsan para que podamos hacer que la historia de nuestra vida, y de la humanidad sea una buena historia.



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