EL BUSCADOR DE JORGE BUCAY
Los seres humanos nos pasamos 23 años de nuestra vida durmiendo o aproximadamente un tercio de ella. Brutal; solemos utilizar el transporte urbano en una ciudad de a partir de medio millón de habitantes, según las últimas estadísticas, 3 años; y convivimos con ese virus del resfriado que nos invade a lo largo de nuestra vida un par de veces al año 135 días... Lloramos durante 50 días, es decir, desde que nacemos hasta el último día nuestros ojos derraman ese líquido transparente y salado denominado lágrimas durante 1.200 horas y nos mantenemos en los brazos de Morfeo 4 años... hacemos colas 500 días, permanecemos sentados nada más y nada menos que 17 años... Pero, acaso se tienen datos fehacientes del tiempo que somos felices? ¿Acaso no es este el estado que todos anhelamos y ansiamos como seres humanos? vayamos pues, a la búsqueda de ella...
Hace bien poco descubrí un cuento del gran Bucay, El buscador, que me hizo reflexionar sobre este tema. La felicidad. Lo mejor es que nos hizo pensar y filosofar, sin buscarlo, a todos desde el primer momento en el aula cuando lo leímos. Consiguió sorprendernos. Épater le bourgeois!, como la buena literatura. El escritor relata la historia de un hombre que descubre un pueblo en el que la gente es enterrada junto a una libreta en la que consta el tiempo que fueron felices, es decir, sus horas y minutos de felicidad. Ellos consiguieron realizar el cómputo total, el algoritmo de la felicidad. GeniaL.
Medir y contar lo intangible, esos sustantivos abstractos, resulta una quimera aunque cada uno de nosotros conocemos de una manera más que aproximada nuestro bagaje personal e intransferible de grado de felicidad, nuestras horas vividas. Y no hay nada más saludable para nosotros que andar y siempre, a la búsqueda de ella, de la FeliciDAD! como lo hicieron los personajes del texto de Bucay. Sed felices!!! 💟


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