7/04/2019

ARGUMENTOS DISTÓPICOS

#FREECAROLA
#freecarola

No me cabe la menor duda de que en una sociedad distópica ellos serían sin duda los verdaderos actantes -siguiendo la terminología de Tesnière- o protagonistas de la trama. En este supuesto argumento la realidad transcurriría en términos antitéticos a los de una sociedad ideal, representando un mundo indeseable plagado de atrocidades y ellos serían, sí, muy buenos actantes-antagonistas... En términos de esa sociedad distópica, que tan bien inmortalizan G. Orwell y A. Huxley en el mundo de la #apasionantegranLiteratura con sus obras 1984 y Un mundo feliz respectivamente, nos adentramos en catástrofes perversas orquestadas por deshumanización y dolor...

Durante esta semana y después de seguir con interés e incredulidad el caso del barco de la capitana alemana en las costas italianas, qué queréis que os diga, me vienen a la mente desgraciadamente historias de mundos distópicos -la realidad supera a la ficción- en donde aparecen actantes deshumanizados capaces de no empatizar con otros seres humanos iguales que ellos mismos a la búsqueda de unas mejores condiciones de vida. Se trata de una búsqueda que nada tiene que ver con aquella de más de 1.000 hojas en la que M. Proust trataba de mostrar todo el tiempo que había perdido a lo largo de su propia vida sin escribir, es decir, sin realizar aquello que más anhelaba. Y le agradezco de corazón a la profesora, amiga y estudiosa del autor francés Mila Hurriaga su resumen en unas palabras tan bien ligadas y acertadas de las citadas páginas en una tarde veraniega sin prisas...




Desgraciadamente en esta búsqueda que vemos en los medios de comunicación esta semana, a propósito del barco Sea Watch, los migrantes se deben trasladar desde el lugar que habitan a otro diferente por motivos de auténtico drama y necesidad vital. Atroz. Aunque mayor atrocidad me produce la respuesta de las autoridades. Lástima que todos estos ya antagonistas que se acogen a tratados y leyes sin consideración hacia el ser humano, no sean conscientes de que es caprichoso el azar y de que nadie conoce el destino que la vida nos depara. Y ahí lo dejo.

Educar en valores éticos, sociales y morales está al alcance de todos los docentes y es una tarea que desde el minuto 0 de cada curso debemos incluir en nuestras programaciones; dar visibilidad en el aula a todos estos verdaderos dramas que acontecen en esta sociedad y cómo poder solventarlos nos hace más humanos. Probablemente a todos aquellos que carecen de empatía, humanidad y solidaridad hacia otros seres humanos como ellos mismos, les faltó en algún momento de su niñez y adolescencia -educación- trabajar estos valores... cosa que dudo pero, quién sabe...

SED EMPÁTICOS!

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