"Todo en el universo tiene un ritmo, todo baila" Maya Angelou
Demorarme más hubiera sido un error. Y que me perdonen los puristas de la palabra, das Wort. Y alguna amiga. Pero se trata de demasiadas entradas, de demasiados meses, sin hablar de música. Y en www.lenguayliteraturaconmigo3.blogspot.com se la venera, como a todos vosotr@s que siempre estáis ahí.
Porque en aquellas sociedades distópicas, de las que hace bien poco hemos hablado, todo son notas discordantes y si apuramos, no existe. Porque los amantes de las palabras e historias nos compenetramos y nos alimeNtamos también de ella. Porque como tantas veces he repetido en este blog sin ella la vida sería un error, Nietzsche dixit. Porque buscamos sociedades utópicas en armonía, aunque a otros les salga rentable que no.
Y bueno, durante estos días y a propósito de África, de quien tanta información me llega por diversas vías, quisiera recomendaros el disco Graceland -y más concretamente la canción que le da título- de Paul Simon, un clásico de los 80, al que siempre acudo y vuelvo y hoy comparto. Los ritmos africanos aparecen en muchas canciones del CD junto a la voz del cantautor creando una poderosa simbiosis que te acompaña a lo largo del tiempo.
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| AFRICA |
Como bien sabéis, Graceland es el lugar en el que vivió Elvis Presley y que posteriormente lo convierten en un sitio de culto para sus seguidores; se trata, además, del segundo lugar más visitado en EEUU después de la Casa Blanca, es decir, un punto neurálgico para caminantes que buscan sentir la cercanía de su mito, entre otras cosas. Graceland como filosofía. Y África. En la letra de la canción, un padre se dirige allí, a Graceland, en Memphis, Tennessee, junto a mucha más gente por el camino durante la guerra civil acompañado del hijo de su primera esposa. Subyace en este padre todo un sentimiento de pérdida de un amor y de melancolía, pero reitera constantemente su destino, su camino.
Cierro los ojos y -dirigida por una canción- sueño con un camino, con una casa que se llama Graceland, con la personalísima voz de Paul Simon, con algunos ritmos africanos, con un cielo de armoniosos colores con nubes grises, con una triste historia subyacente, con una década de los 80, y todo ello envuelto de un poderoso ritmo, de una música trepidante que me envuelve hoy en esta noche de eclipse, último del año y cargaNte de energía. De África. Se os quiere.
Cierro los ojos y -dirigida por una canción- sueño con un camino, con una casa que se llama Graceland, con la personalísima voz de Paul Simon, con algunos ritmos africanos, con un cielo de armoniosos colores con nubes grises, con una triste historia subyacente, con una década de los 80, y todo ello envuelto de un poderoso ritmo, de una música trepidante que me envuelve hoy en esta noche de eclipse, último del año y cargaNte de energía. De África. Se os quiere.

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