“El artículo indeterminado”
Querido Miguel:
No me busques. Te conozco, nos conocemos, y sé que puedes intentarlo. Por favor, no lo hagas como lo hiciste aquella vez que atravesamos nuestra pequeña crisis. ¿Recuerdas que lo intentaste y que no lo conseguiste? Es más, si lo haces ambos sufriremos en esta situación en la que estamos ahora. El tiempo nunca es gratuito y la vida en él va añadiendo nuestra existencia. Sería peor. Si me encontraras, sería muy doloroso. Porque yo naturalmente sigo queriéndote, pero no me busques.
Ahora mismo cuando estés leyendo esta carta estaré lejos de nuestra casa y sin duda esta es la mejor manera que he encontrado para decírtelo. Ya sabes que detesto las explicaciones; yo me quedo con la palabra escrita. Ella sabe más de sensaciones y de sentimientos sola, única, escrita y vertida en su totalidad sobre el papel. En cuanto le añades la proxémica con su cinésica o lenguaje corporal nuestros sentimientos se acrecientan y se desfiguran como sombras en la niebla incontrolados. Dejemos el arte de la representación para los artistas. Yo soy tan solo aquí y ahora un ser humano despojado de máscaras que se sincera ante ti, un gran amor de mi vida.
Por favor Miguel, si digo y utilizo el artículo indeterminado, por favor, reitero, no te ofendas ni hagas de todo esto un drama. El amor es un sustento tan importante, y tú y yo lo hemos hablado tantas veces durante estos maravillosos diez años… Pero Miguel, lo importante es vivir, estar vivo y sentirse totalmente libre para hacer en cada momento aquello que deseemos, por encima de él. Y tú, Miguel, siempre me has dado total libertad para realizarlo, lo sé, pero ha llegado el momento de escribirte esta carta con el corazón y sincerarme.
Ese artículo indeterminado, el que deseo y quiero utilizarte, es porque en mi proyecto de vida caben más, en el caso de que aparecieran. “Más unos”, más amores. Y tengo la certeza, y por eso te lo cuento y lo hago, de que prolongar la relación de un amor más de diez años es deshonesto y va en contra de mis principios. Miguel, la indeterminación del artículo refleja tan bien lo que tú y yo hemos conversado muchísimas veces a la luz de la luna, insomnes, con unas cuantas copas de vino por nuestra sangre, henchidos de todo y nada a la vez…
Miguel, me quedo con todos esos momentos sin reprochar ni enjuiciar nada. Porque lo mejor de la vida es eso, momentos que nos pasan por delante sin planificar y que nos hacen sentirnos bien, y que sabemos que hacemos sentir bien a la persona con la que estamos. Tan fácil como conjugar el verbo sentirse, y yo ya me llevo tanto vivido contigo…
Prefiero y tengo la certeza de que es el momento más acertado antes de que te canses de dormir en el mismo lado de la cama conmigo y de que yo prefiera no estar en casa contigo. Dejemos que todo lo gratamente vivido permanezca. Sin nada más que lo estropee.
Dicen que cada persona a lo largo de su vida encuentra, o tiene posibilidades de vivir en condiciones normales, a tres o cuatro amores “totales” con los que se complementará plenamente en distintas etapas de su vida. Yo tengo la suerte de que, y sin buscarlo, contigo ya me llevo uno. Miguel, quién sabe si la vida, en otras circunstancias o latitudes nos reencuentra y vivamos en el futuro otro amor tan total… tras un tiempo… quién sabe…
3312 Caracteres
No hay comentarios:
Publicar un comentario