FIN DE CURSO O EL ELOGIO A LA LIBRETA
Me apasionan. Me encantan. Las colecciono. Las tengo de todos los colores, tamaños, tipos de cuadrículas. Me gusta olerlas, palparlas, recolocarlas. Busco excusas para comprarlas. Me transmiten seguridad, lo reconozco. Busco a tientas en mi bolso y al reconocer su textura, me siento más segura. Llevo siempre una conmigo. Les tengo apego.
Pero ¿Dónde mejor que, en una de ellas, transcribir "malamente" esos versos que nos invaden de repente?, ¿O la lista de la compra?, ¿O una interminable retahíla de contraseñas con sus correspondientes correos electrónicos?, ¿Dónde mejor que apuntarse ese bello sintagma preposicional o adjetival que quiero atribuirle a algún personaje? Que ese nombre no se me olvide, por favor, que aquel libro cuya interesante reseña acabo de escuchar me la apunto aquí, ahora... Sí, se trata de las libretas, efectivamente. ¿Has acertado?
Las libretas forman una parte fundamental en la asignatura de Lengua castellana y literatura. Se convierten en la extensión del libro de texto y desempeñan un papel fundamental ya que en ellas realizamos la mayor parte de las tareas del curso y son evaluadas cada trimestre, sobre todo en el primer ciclo de la ESO. Además, en nuestra asignatura de Lengua castellana y literatura, el alumno debe seguir unas rigurosas pautas de trabajo que forman parte de los criterios de la evaluación y que deben llevarse siempre a la práctica desde que el primer día se explican en el aula.
Reconozco que, dada mi pasión por ellas, siempre suelo observar con gran detenimiento aunque disimuladamente a aquellos alumnos que le ponen un mayor interés a su libreta y que consiguen realizar verdaderas "obras de arte" cada curso, sí, con sus libretas y siguiendo mis instrucciones. Porque esas libretas están dirigidas por mis palabras. Maravilloso. Este complicadísimo curso -con su diferente tempo debido a las circunstancias tan especiales en que hemos trabajado-, intuíamos muy bien qué libreta de todas se convertiría en candidata a que la/el alumna/o recibiera mi petición -Vorschlage- para que me la regalase -si evidentemente no tuviera ningún problema- antes de que se convirtiera probablemente en un objeto abandonado en un cajón, inservible ella o con el paso de los meses en pasto de un contenedor de libretas... de papel y cartón.
Evidentemente el alumno sucumbió a mi súplica o petición y esta libreta ya se haya en mi poder, por decirlo de alguna manera. Ella alberga -libreta albergaNte- absolutamente todas las tareas que hemos estado trabajando este curso en la clase de Lengua castellana y literatura. La libreta sigue todas las pautas de trabajo que hemos estado transmitiendo a los alumnos. Mi libreta, ahora, qué queréis que os diga, me enorgullece y me enseña que las palabras de los docentes poseen un gran poder cada vez que ponemos un pie en el aula -auf die Bühne- y me hace pensar que vendrán más libretas, que esta en sí es una continuación de la anterior y de la siguiente, que los docentes seguiremos aprendiendo de/con ellas y servirán para seguir reflexionando aquí y ahora -porque eso es lo que importa- en este espacio virtual de conexión entre el aula y con vosotr@s.
Ahora esta libreta, y de momento, lo cuál me reconforta, no será pasto de un contenedor de papel-libretas sino que ya tiene un sitio en una estantería de mi casa. Y por mucho tiempo...

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